Mi perra está embarazada.

Mi perra está embarazada.

Mi perra está embarazada.

Mi perra está embarazada. Cuando nuestras perras quedan gestantes hay que llevar un control cuidadoso de esta etapa para que todo se desarrolle en orden.

Mi perra está embarazada. Lo primero que tenemos que saber es que las perras tienen, normalmente, dos celos anuales, que se presentan aproximadamente cada seis meses y que suelen ser fáciles de apreciar por los cuidadores. Aunque puede haber variabilidad en la periodicidad de los celos, sí es importante que haya regularidad pues, su ausencia, nos debe orientar a la presencia de alguna patología (quistes ováricos, por ejemplo). Esto quiere decir que hay perras que pueden tener el celo cada seis meses, pero otras pueden tenerlo cada cuatro o cada ocho meses o una vez al año.

El celo, en las perras, suele aparecer por primera vez entre los ocho y doce meses de edad. Va a haber una gran variabilidad, mucho más notoria que en el caso de la gata, debido a que hay muy diferentes tamaños dependiendo de la raza. Suele presentarse antes en las razas pequeñas y miniatura ya que estas alcanzan antes su pleno desarrollo. Recordemos que hay razas, gigantes, que no lo alcanzan hasta los dieciocho a veinte meses.

https://youtu.be/L_Do4h09B-U

Cuando una perra entra en celo, lo primero que puede apreciar su cuidador es que aumenta el tamaño de la vulva, los perros la persiguen cuando la sacamos de paseo, pero la hembra no se mostrará receptiva. A los pocos días se aprecia un sangrado cuyo volumen será muy variable y que puede manifestarse durante 10-14 días pero, repito, que va a ser muy variable dependiendo de cada perra en concreto. De hecho, en ocasiones se presenta lo que se llama un celo silencioso y que es muy difícil de poder apreciar.

Sobre los nueve días desde el inicio del sangrado, la perra empieza a ser receptiva a la monta del macho y es a partir de ese momento cuando se debe intentar la monta o realizar las perceptivas mediciones hormonales y citologías tanto para intentar la inseminación artificial como una monta natural con mayores garantías de éxito en la gestación.

La duración de la gestación en la perra también es muy variable, ya que oscila entre los 57 a 72 días, aunque si realizamos medidas hormonales y valoramos el pico de una de las hormonas, la LH, podemos acotar mucho mejor este tiempo. Debemos tener presente que la viabilidad espermática en el interior del aparato reproductor de la perra es grande y puede llegar a la semana, lo que da lugar errores en el diagnóstico gestacional si no se realizan otros estudios.

Se puede hacer el diagnóstico de gestación temprano mediante la realización de ecografías sobre los 25-28 días. Aquí se puede apreciar si hay gestación, aproximar un número de fetos ( nunca definitivo) y explorar la viabilidad de esos fetos. También podremos seguir la evolución del desarrollo de los fetos y estructuras anejas hasta el final del parto y predecir el momento para realizar una cesárea ( en animales que suelen requerirla, como es el caso de ciertas razas braquicéfalas o chatas, cuando hay alteraciones en el canal del parto como es el caso de fracturas de pelvis mal consolidadas, existencia de sufrimiento fetal o distocias por otros motivos).

Normalmente es a partir del mes de gestación cuando podemos empezar a notar en nuestra perra un aumento del tamaño abdominal y también un aumento del apetito. El tamaño de las mamas normalmente no varía hasta el final de la gestación ya que la producción de leche suele iniciarse en esos momentos. No debemos olvidar que en los casos de falsas gestaciones también pueden aparecer estos cambios en el cuerpo de la perra debido a factores hormonales y pueden llevarnos a error.

Durante la gestación se puede producir la muerte de los fetos debido a múltiples causas. Cuando es en la primera parte de la gestación, suele producirse la reabsorción fetal y no nos daremos cuenta siquiera de que nuestra perra estaba preñada, salvo que hayamos hecho controles. Si es en la segunda parte de la gestación, puede producirse la expulsión de los fetos o también puede producirse un fenómeno conocido como momificación fetal y el feto se queda dentro de la matriz y se reabsorben las partes blandas pero no las duras y queda como una momia (de ahí su nombre).

En el último tercio de la gestación se puede recurrir a realizar radiografías para poder apreciar con mayor exactitud el tamaño de la camada y, ya al final, valorar el canal del parto, posición fetal y predecir la posible presentación de distocias.

Durante la gestación la hembra irá aumentando de peso, requerirá más aporte calórico y nutrientes para el desarrollo de los fetos y por ello se debe aportar una alimentación preparada para tales situaciones. Ya hay muchas marcas comerciales con piensos preparados para perras gestantes y debemos recurrir a ellos. Además estos piensos orientarán sobre la cantidad que debe aportarse a la madre en cada momento de la gestación y, más tarde, durante la fase de lactación.

Las perras preñadas deben seguir realizando ejercicio pero no debemos someterlas a esfuerzos excesivos, sobre todo en aquellas que se dedican a pruebas deportivas, caza, etc.

Es también muy importante tener MUCHO CUIDADO con el uso de los medicamentos durante la gestación, ya que algunos pueden originar problemas en los fetos y originar abortos o tener efectos teratogénicos y originar malformaciones, algunas de ellas incompatibles con la vida de los fetos y que, por ende, también puedan poner en peligro la vida de la madre.

Cuando la gestación llega a término, notaremos que aparece una descarga de moco transparente por la vulva de la perra ( apertura del cuello de la matriz), la perra está intranquila, jadea, intenta fabricar el nido. Normalmente le tendremos preparada una paridera. Esta debe ser lo suficientemente amplia como para que la perra se encuentre a gusto y no haya peligro de aplastamiento de los cachorros. También podemos tomar la temperatura rectal a la perra, que sufre un descenso horas antes del parto, lo que nos indicará que el parto es inminente.

Es muy aconsejable estar en contacto con nuestro veterinario de confianza. Si se ha hecho un control de la perra durante la gestación, ya se tendrá claro el intervalo de tiempo en el que se presentará el parto. Además, nuestro veterinario nos informará de cómo debe desarrollarse el parto, sabremos cuántos cachorros deben salir y estará preparado por si se presentase cualquier eventualidad.

Aprovechamos para recordaros que en la Clínica Veterinaria OLIVARES (Granada) ponemos a vuestra disposición el Servicio de Urgencias 24 horas, así como el teléfono de consulta que aparece en nuestra página (www.tuveterinario.info), operativo también las 24 horas y desde donde podremos resolver todas vuestras dudas sobre este o cualquier otro tema relacionado con la salud y cuidados de vuestros animales.

Manuel Olivares Martín, veterinario de la Clínica Veterinaria OLIVARES (Granada) y de www.tuveterinario.info

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