Vacunaciones

Una de las importantes labores que se realizan en la Clínica es la relativa a la vacunación de mascotas.

Nuestros animales, tanto perros como gatos, incluso algunas especies consideradas exóticas (hurones y conejos), deben vacunarse con el fin de prevenir que contraigan graves enfermedades, incluso mortales, tanto de cachorros como cuando llegan a la edad adulta.

Existe la creencia de que sólo se deben vacunar los cachorros pero, al igual que los niños son más susceptibles a padecer ciertas enfermedades, también los adultos, sobre todo los ancianos y personas con un sistema defensivo deprimido, pueden padecerlas. Igual ocurre con nuestros animales; cuando son cachorros aún no tienen bien establecido su sistema inmune y son las defensas que tienen, procedentes de la madre, las que los protegen y, al perderlas con las semanas, quedan expuestos a graves enfermedades (parvovirosis y moquillo sobre todo).

No todos los animales crean las defensas frente a las enfermedades de una forma óptima y eso, a nivel clínico, es muy difícil de precisar por lo que se recomiendan las revacunaciones animales.

Además de enfermedades que afectan a los animales, también existen enfermedades que son transmisibles a las personas, entre ellas la temida Rabia. Hay regiones donde es obligatoria su vacunación, caso de Andalucía, y también deben vacunarse cuando van a salir de viaje a otros países.

El acto de la vacunación, en sí, sólo consiste en inyectar a nuestra mascota el contenido del vial de la vacuna en cuestión. La importancia de la vacunación no está solo en este acto sino que previamente a él realizamos un chequeo de la mascota para ver que se encuentra en perfectas condiciones para recibir la vacuna y, en muchas ocasiones, durante tal revisión se diagnostican problemas que habían pasado desapercibidos por los propietarios ( otitis, cataratas, tumores, hernias, criptorquidias, soplos, etc.).

Cada especie animal, cada edad y cada modo de vida lleva una pauta vacunal distinta.

No es lo mismo un cachorro que un perro adulto. No es igual un perro o un gato que vive en un piso sin salir nunca a otros que viven en el exterior. No es igual si son animales que se quedan en residencias, van a exposiciones o son cazadores.

Pregunten a su veterinario las pautas que mejor se adaptan a su caso en concreto y no debemos olvidar el famoso dicho: “ más vale prevenir….”

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