Mi perro tiene leishmaniosis.

Mi perro tiene leishmaniosis.

Mi perro tiene leishmaniosis.

Mi perro tiene leishmaniosis. Esta enfermedad está muy extendida por el mundo y puede causar graves alteraciones que pueden poner en peligro la vida de nuestros perros.

Mi perro tiene leishmaniosis. La leishmaniosis es una enfermedad que está extendida por amplias zonas del planeta y afecta a nuestros perros provocando alteraciones que pueden reducir tanto su calidad como su esperanza de vida de una forma dramática.

La leishmaniosis, también conocida en nuestra zona como la enfermedad del mosquito, es una grave enfermedad transmitida por la picadura de una mosca muy pequeña del género Phlebotomus.

Cuando la hembra de esta mosca pica para alimentarse de  la sangre de un perro parasitado por el protozoo Leishmania, ingiere dicho parásito. Tras unos días en los que el parásito evoluciona en el interior de la mosca y migra hacia las glándulas salivales de la misma, cuando vuelve a picar para alimentarse de otro perro le transmite estos parásitos al mismo.

Cuando un perro contacta con este parásito pueden ocurrir varias cosas: que tenga un sistema defensivo potente y lo elimine por completo. Por otro lado puede ocurrir que el sistema defensivo del perro controle la extensión del parásito pero no pueda eliminarlo del todo por lo que en determinadas circunstancias el parásito puede coger fuerza y el perro desarrollar la enfermedad. Por último, puede ocurrir que el sistema defensivo del perro no sea válido para luchar contra el parásito y el perro acaba padeciendo esta enfermedad.

Síntomas de la leishmaniosis hay muchos por lo que en las zonas endémicas de la enfermedad esta entra en el diagnóstico diferencial de cualquier proceso.

Entre los síntomas más característicos de esta enfermedad nos podemos encontrar con adelgazamiento, mal aspecto de la piel y el pelo con la aparición de alopecia difusa, descamación, costras en la punta de las orejas, crecimiento excesivo de las uñas y fragilidad de las mismas, etc. También pueden presentarse linfadenomegalia (aumento del tamaño de los ganglios linfáticos), epistaxis (sangrado nasal debido a la vasculitis). Hay otros síntomas como son la aparición de problemas articulares, oculares y neurológicos.

Una de las afecciones más graves que produce esta enfermedad es la afectación renal, provocando una glomerulonefritis que, en muchas ocasiones, va a ser causa de enfermedad renal crónica que puede evolucionar a falla renal, causa de muerte en nuestros perros debido a esta enfermedad.

Como hemos visto, esta enfermedad está provocada por la picadura de un insecto, por lo que es fundamental prevenir la picadura del mismo. El mosquito está activo cuando la temperatura ambiental es templada, lo que en nuestra zona suponía que ocurriera entre abril y octubre. Todos estamos viviendo esto que se conoce como cambio climático, lo que está originando tanto la extensión de la enfermedad a zonas que antes estaban libres de ella como que el periodo de acción del vector transmisor se alargue en el tiempo.

Para el control de esta enfermedad será por tanto fundamental evitar la picadura del vector. A día de hoy contamos con medios para ello tales como son los collares, las pipetas y los pulverizadores. Es muy importante que estos productos estén actuando antes de la posible exposición del perro al vector. Será nuestro veterinario el que nos aconseje el método más conveniente para cada caso en concreto.

Junto al uso de antiparasitarios externos tenemos a día de hoy las vacunas. Estos productos tienen la función de prevenir el desarrollo de la enfermedad si falla el método preventivo antiparasitario. NUNCA olvidemos que no existe ningún método cien por cien eficaz pero que uniendo la acción de estos métodos nos acercamos a esos valores.

Ya que el vector transmisor tiene hábitos nocturnos ( la hembra se alimenta desde el anochecer al amanecer) hay más riesgo de contraer la enfermedad cuando los perros están en el exterior en esas horas. Los perros que pasean a esas horas en zonas donde habita el vector o aquellos que viven en exteriores tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad y son los que debemos controlar con mayor intensidad.

Como la leishmaniosis no es una enfermedad que se presenta de un día para otro tras la picadura del insecto vector sino que requiere meses de incubación, no está de más el hacer un chequeo anual de nuestros peros para saber que todo está en orden en relación a esta enfermedad. Un diagnóstico temprano de la misma o de que nuestro perro ha tenido contacto con el parásito es fundamental para poder estar al tanto de la evolución e intentar evitar el desarrollo de las complicaciones graves que son las que ponen en riesgo la vida de nuestros perros.

Cuando un perro contrae la enfermedad, una vez que se diagnostica y se ve el estado en el que se encuentra el perro (mediante la realización de un buen examen y de una analítica completa) habrá que estudiar cuál es el tratamiento que mejor se adapta a cada caso. En muchos casos se cura la sintomatología que presenta el animal pero nunca tenemos la plena certeza de haber eliminado el parásito por completo, lo que significa que podría haber una reaparición de la misma en circunstancias que produzcan un debilitamiento de las defensas del perro ( diabetes, cáncer, uso de medicamentos inmunosupresores, otras infecciones, etc.).

Hay distintos tratamientos para esta enfermedad y es el veterinario quien nos debe decir cuál es el que debemos utilizar en nuestro perro pues va a depender de diversas circunstancias. Junto al tratamiento frente al parásito hay que tratar también los problemas que genera la enfermedad ( renales, dermatológicos, vasculares, etc.) y, por supuesto, llevar un control periódico sobre la evolución de nuestro perro.

En otras ocasiones la afectación orgánica de la enfermedad es muy grave, sobre todo cuando son los riñones los órganos más afectados, y en estos casos el pronóstico de la enfermedad es mucho peor.

Ahora que empezamos con la época de riesgo deberíamos consultar con nuestro veterinario sobre la mejor manera de prevenir la enfermedad en nuestros perros y no debemos olvidar el que esta enfermedad también puede afectar a los seres humanos en determinadas circunstancias por lo que un buen control de la misma en la población canina protege también a las personas.

Aprovechamos para informaros que en la Clínica Veterinaria OLIVARES (Granada) podemos a vuestra disposición nuestro Servicio de Urgencias 24 horas, así como el teléfono de consulta que aparece en nuestra página (www.tuveterinario.info), también operativo las 24 horas y donde podremos solucionar todas las dudas que os surjan sobre este o cualquier otro tema relacionado con la salud y cuidados de vuestros animales.

Manuel Olivares Martín, veterinario de la Clínica Veterinaria OLIVARES (Granada) y de www.tuveterinario.info

 

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